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Esa noche visité mi vieja casa. Por un segundo el susurro de la cortina pareció pronunciar aquel nombre y, sobre mi cama sin hacer, se dibujó su silueta. Corrí a encender la luz, creyendo que estaría allí, pero sólo era una gata. Se había colado meses atrás y  retozaba entre mis sábanas abandonadas.
La miré directamente a los ojos. Me sorprendió reconocer esa mirada fría y ansiosa. Esos dos témpanos grises, a punto de romperse justo por la mitad, me atravesaron. Quedé inmóvil. Lo único que pude hacer fue articular su nombre sin que la voz me saliera.
Comencé a dar un paso hacia atrás, pero su maullido me detuvo “Quedate. Después de todo es tu casa”. Miré a mi alrededor. El viejo librero café que aún resguardaba mis libros, la mesita de noche al lado de la cama, sobre la cual había una lámpara que ya no funcionaba y que sólo emitía intermitentes destellos si uno quería encenderla; la silla en la que solía colocar torres de papel y libros cuando estudiaba allí  y los zapatos, esparcidos al azar debajo de la cama donde se encontraba esa gata. Me senté a su lado. Ella, por su parte, se hizo un ovillo entre mis sábanas nuevamente. La miré desconcertado.
– Hacía bastante que no venías – maulló suavemente.
– Sólo es por un par de minutos, en breve me marcho.
– Pareciera que ya no querés nada de aquí, sólo cogés un par de libros, menos de los que siempre traes, y te vas.
– No tengo mucho tiempo para fantasmas, muñeca.
– Sin embargo te has llevado el espejo.
Cierto, ese espejo roto, en el cual aquella gata azabache deleitaba un poco su vanidad, antes estaba en esta casa”. – Nimiedades, pequeña, son nimiedades – traté de minimizar.
– ¿En serio?

Agaché la cabeza y murmuré “Lo siento”. Ella me ignoró y se metió entre las cobijas. Pude ver su cola desaparecer al entrar en esa cueva de telas. Me levanté de mi lecho y comencé a caminar hacia la puerta. “¿Tan pronto te vas?” Me preguntó su cabeza que se asomaba entre las frazadas. Volví sobre mis pasos y me eché en la cama.
La temperatura comenzaba a decender un poco. El clima gélido persistía eternamente en esa casa, como si sólo el Otoño y el Invierno fueran las únicas estaciones existentes dentro de esos muros.
Con mi mano la busqué a tientas, pero sólo recibí un par de mordidas en mi palma. No dije nada, saqué la mano de su escondite y contemplé la poca sangre que manaba de la  marca de sus pequeños colmillos voraces. “Al menos esta vez no dejarás una gran cicatriz como solías hacerlo”. Ella saltó sobre mi pecho y me encajó las garras cerca de mi cuello. “Debería matarte” me dijo con su mirada furiosa. Bien tenía razón en ello. Después de todo yo dejé la casa sin aviso alguno. “Pero... bueno, no tenés remedio” añadió tornando más afable su mirar, “sos un crío, siempre has sido un crío”. No pude evitar sonreír.
– No pensé que mi partida repentina os heriría así.
– Nunca pensás nada.

Acaricié su cabeza. Ella, en cambio, me hizo un rasguño enorme en el antebrazo. Mi piel probó nuevamente el ardor de sus garras afiladas. Traté de empujarla, pero me hizo un nuevo rasguño en el mismo sitio. “¡Hey, quieta!” le grité. Ella hizo caso omiso y se limito a lamer mis heridas. Su lengua tibia aliviaba el dolor que dejaban sus garras. Cuando por fin se quedó quieta me levanté del lecho. Ella no hizo nada, pero sentía sus ojos pardos clavados en mi nuca preguntando seriamente “¿A dónde vas?”. Giré la cabeza un poco y susurré que buscaría algo de café en la cocina.
– Chico, pero has dejado nada aquí.

Hice caso omiso de su advertencia y busqué inútilmente en la cocina y en la alacena agua, café y azúcar, sólo encontré polvo y un olor a recuerdos familiares, pero imposibles de vislumbrar claramente. Volví a mi habitación, conecté mi viejo estéreo. Traté de sintonizar alguna estación, pero sólo recibía estática. “Nada ha cambiado aquí” dije resignado a no poder escuchar algo más que ese shhhh infinito.
Me recosté en la cama otra vez mientras ese sonido monótono me adormecía de a poco...

Me despertó un rugido de mi estómago, que pedía algo de alimento. “Tengo hambre” dije con mi tono habitual. “Ya has comprobado que hay nada, ni siquiera para una mísera taza de café” ronroneó ella.
“Es verdad, no hay comida. Entonces, ¿cómo es que vos seguís aquí?” pregunté en voz baja. No hubo respuesta. Giré la cabeza hacia donde ella estaba. La miré fijamente . Por un momento ella pareció sonreír. No pude mantener los ojos abiertos. Parpadeé. En cuanto volví a abrir los ojos ella ya no estaba allí. Salí de la casa corriendo.
En el patio de la vecindad había varios gatos que me miraban detenidamente. Comencé a correr sin saber bien porqué. Al llegar a la entrada no podía mover la puerta ni un poco. Cuando al fin pude separarla del quicio ésta se cerró una vez más, azotándose. Escuché claramente un chasquido de los engranajes que se activaron solos y colocaron el seguro. Los gatos se acercaron lentamente hacia mí. Sus miradas encendidas me recorrían de arriba a abajo. Los miré a todos de un vistazo; reconocí a dos de ellos, eran los primeros dos cachorros que ella tuvo cuando yo vivía allí. Su hambre era bastante visible. Un sudor frío comenzó a recorrerme el cuello...

Abrí los ojos exaltado y con la respiración bastante agitada. Ella por su parte me golpeaba con la cola en la boca. Un dolor agudo en mi hombro y algo húmedo en mi espalda había ayudado a despertarme de ese sueño. “No tenés remedio” maulló  con tono indiferente. Traté de incorporarme, pero sentí una punzada bastante fuerte, mi vista se nubló un poco y me sentí mareado. El frío incrementó considerablemente. En un par de minutos me convertí en una silueta que tiritaba sobre la cama. El sueño me invadió una vez más. El hambre pasó a ser irrelevante, incluso las punzadas cerca del hombro habían desaparecido. Miré a la gata que volvía a saltar sobre mi pecho. “C'est tout” maulló. Mis párpados se volvieron pesados. Los cerré lentamente mientras veía la silueta de ella difuminarse hasta desaparecer completamente.
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:icongablot:

Author's Comments

Bueno, soy Gablot :icongablot: y este es mi trabajo para la propuesta de "un gato" de círculo artístico.
Esto se me ocurrió como la tercera y última parte de Felina... Espero les agrade. ñ_ñ
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"Felina" (Parte I): [link]
"Minina" (Parte II): [link]
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Comentarios del texto en: [link]
Favs (si es que hay) aquí.

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January 9
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